“El deseo de Dios está inscrito en el corazón del ser humano, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí. Sólo en Dios encontrará la verdad y la felicidad que no deja de buscar.”
— Catecismo de la Iglesia Católica, 27
Muchos de nosotros llegamos a la fe con preguntas—algunas silenciosas, otras urgentes:
- ¿Por qué estoy aquí?
- ¿Tiene mi vida un propósito?
- ¿Dios es real… y le importo?
- ¿Puede sanarse lo que está roto?
La fe católica comienza con una respuesta sencilla y llena de esperanza:
Eres amado. Fuiste creado para una relación. Dios tiene un plan para tu vida—y ha salido a buscarte.
“Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.”
— Juan 3,16
En el corazón de la fe católica hay una verdad sencilla:
Dios nos ama y desea una relación con nosotros—ahora y por toda la eternidad.
Creemos que:
- Dios nos creó por amor y para amar
- El pecado dañó nuestra relación con Dios y entre nosotros
- Jesucristo, el Hijo de Dios, entró en nuestro mundo para buscarnos, salvarnos y restaurar lo que se había perdido
- Por su vida, muerte y resurrección, se nos ofrecen el perdón, la sanación y una vida nueva
Todo lo que los católicos creemos brota de este amor salvador y de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.
Cómo se vive esta fe
La fe católica se vive y se transmite a través de:
- La Sagrada Escritura — la Palabra viva de Dios que nos habla
- La Sagrada Tradición — la fe transmitida por los apóstoles a lo largo de los siglos
- Los Sacramentos — signos visibles de la gracia de Dios, instituidos por Cristo
- La vida en la Iglesia — adoración, oración, servicio y amor vividos en comunidad
Por medio de la Escritura y la Tradición llegamos a conocer quién es Dios y quiénes somos nosotros. En los sacramentos encontramos a Cristo de manera tangible. Y en la vida de la Iglesia aprendemos a amar más plenamente a Dios y a los demás. Juntos, estos dones forman una fe que no es solo algo que profesamos, sino una relación que vivimos, una esperanza que llevamos y una vida que estamos invitados a compartir.
Una profesión de fe compartida
Uno de los resúmenes más claros y queridos de lo que creemos los católicos se encuentra en el Credo Niceno.
Escrito en los primeros siglos del cristianismo, el Credo se profesa cada domingo en la Misa por católicos de todo el mundo. No es simplemente una lista de ideas: es una oración de fe, proclamada juntos como un acto de confianza en Dios y un compromiso de vivir como su pueblo.
El Credo Niceno
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre; por quien todo fue hecho.
Que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Qué significa esto para la vida diaria
Cuando los católicos decimos “Creo”, no solo expresamos acuerdo—expresamos confianza.
Creer es confiarle nuestra vida a Dios: nuestras alegrías y tristezas, nuestras preguntas y esperanzas, nuestras fortalezas y luchas. Es una elección diaria de caminar con él, confiando en su amor incluso cuando el camino no está claro.
Eres bienvenido
Si estás explorando la fe católica, regresando después de un tiempo, o simplemente buscando comprender mejor, siempre eres bienvenido aquí.
Acompáñanos en la Misa. Haz preguntas. Camina este camino con nosotros.
¿Quieres aprender más?
Para explicaciones confiables sobre las creencias, enseñanzas y prácticas católicas, visita el sitio web de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB).
La Sagrada Escritura en el corazón de nuestra fe
Los siguientes versículos reflejan la historia de amor, salvación y vida nueva que recorre toda esta página:
El amor y el propósito de Dios
“Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.” — Juan 3,16
Nuestra creación y dignidad
“Dios creó al ser humano a su imagen; a imagen de Dios lo creó.” — Génesis 1,27
La realidad del pecado y la fragilidad humana
“Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios.” — Romanos 3,23
La acción salvadora de Dios en Cristo
“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” — Romanos 5,8
Vida nueva en Jesús
“El que está en Cristo es una nueva creación; lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo.” — 2 Corintios 5,17
El deseo de Dios de una relación con nosotros
“Miren cuánto nos ama el Padre, que nos llamamos hijos de Dios, y lo somos.” — 1 Juan 3,1
Nuestra respuesta de fe y confianza
“Esta es la obra de Dios: que crean en el que él ha enviado.” — Juan 6,29
